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Expresiones de Armando Figaredo |
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Qué difícil es entender a muchos de los que se autoproclaman defensores de la ecología, los “adalides” del medio ambiente, los acérrimos “protectores del mar”, los que se dicen ambientalistas y que se desgarran las vestiduras cada vez que alguien “osa” agraviar nuestros mares. Porque tanto del lado oficial como del privado, la bandera de “ser ecologista” o “inversionista verde” se oye bien, viste bien y es una excelente tarjeta de presentación. Sin embargo la verdad es otra y le digo por qué. Hace tan solo unos días tuve nuevamente la oportunidad de navegar y bucear algunas de las zonas del Mar de Cortés cercanas a La Paz. Me refiero a los alrededores del islote de Las Animas, de las pequeñas islas de Santa Cruz, San Diego, San Francisquito, el Pardito y algunos puntos de la isla San José, una de las mayores del Golfo de California. Si bien es cierto que unos 8 ó 9 buceos no son suficientes para determinar la salud actual de la flora y fauna de esta tan visitada área, si dan una idea de cómo se encuentran esta aguas que visité hace poco menos de dos años. Por ejemplo, en el 2009, en el estero de cercano a la isla de San José, cerca de San Francisquito, realizamos un programa de tv sobre la abundancia del callo de hacha. Ahora no pudimos encontrar uno solo después de prácticamente peinar una extensa zona de este lugar que no tiene más de 40 centímetros de profundidad. Cualquiera pudiera pensar que los pescadores rivereños o los furtivos que sobre-explotan esta zona y que abundan, son los acusantes de esta depredación. Pues no. De acuerdo con diversos testimonios de lugareños que frecuentan esta zona, son los turistas de los yates de lujo y superlujo los que acostumbran extraer este bivalvo que ahora ya escasea de manera alarmante. Cualquiera de los marineros o tripulantes de estas espectaculares embarcaciones podrían decir que sacar unos 15 ó 18 individuos no es nada, pero si se multiplican por todos los que extraen los 50 a 60 embarcaciones de recreo que se fondean en esta área cada verano, la cosa cambia. Por otra parte, en ningún lugar se nota la presencia de las autoridades de pesca o del medio ambiente. Se nota una total anarquía en las actividades que realizan este turismo que cada vez va en aumento, por lo menos en los últimos dos años, según pudimos comprobar. Si antes nos encontrábamos 4 ó 5 yates en cualquiera de estos bellos rincones del Mar de Cortés, ahora son 8 ó 9 aquí, otros 6 allá y unos 3 más acuyá. En este verano en particular, el número de visitantes ha sido notorio (principalmente mexicanos, por cierto) según lo que vimos y escuchamos. El descuido de nuestros tesoros naturales se ha hecho cada vez más evidente y más cuando sabemos de lo que otros gobiernos realizan para proteger sus propios tesoros naturales. Los cuidados, vedas, zonificaciones y restricciones que se aplican por ejemplo en la Gran Barrera de Arrecifes al este de las costas australianas, son impresionantes y no solo por la enorme carga de visitantes que reciben, sino también por los efectos que se han venido sintiendo por el cambio climático. Las áreas protegidas de Costa Rica, de las islas Galápagos en el Pacífico de centro y sudamérica respectivamente, también son ejemplo de las medidas de prevención que se deben tomar para proteger estas delicadas y vulnerables áreas naturales. Todos sabemos que el Golfo de California es el único en el mundo que es controlado por un solo país que es México, sin embargo es poco lo que los cuatro estados que lo bordean están haciendo para protegerlo. Baja California Sur tiene todavía más esta pesada responsabilidad por ser la entidad que tiene más kilómetros de litorales de todo el país, o sea el 23 % de todas las costas que poseemos. A lo anterior me atrevería añadir, que si no es el estado con más desarrollos turísticos operando o en proceso de construcción, sí uno de ellos por lo que la responsabilidad de cuidar sus costas es todavía mayor. La apatía y la falta de involucramiento para interesarse en lo que ocurre a su alrededor es verdaderamente preocupante. Por ejemplo hay registros de que a unas decenas de metros de algunos importantes desarrollos como en áreas aledañas, el saqueo del pepino de mar ha sido sistemático en los últimos dos años a tal grado de que ya no queda ni un 5% de lo que había. Una pequeña embarcación de la agrupación “Observatorio Ciudadano” denunció hace unas semanas el saqueo de más de 300 kilos de pepino de mar deshidratado, lo que significó la extracción de al menos 12 TONELADAS de esta especie. Hasta el monento se desconoce si hubo sanciones o no. Y como el caso anterior hay decenas de otros similares. Pistoleros nocturnos que ilegal y continuamente siguen aniquilando todo lo que se mueve en los arrecifes cercanos sin que nadie haga algo al respecto.
El mensaje va para todos: para inversionistas, desarrolladores, autoridades federales, estatales y municipales, así como para todos los que habitan y visitan estos bellísmos lugares. O se aplican en involucrarse conjuntamente en cuidar los tesoros submarinos y alrededores que tenemos, o continuaremos siendo testigos de cómo se nos va muriendo poco a poco, eso sí, seguiremos contemplando sus bellezas naturales que le rodean, pero eso no va evitar que se convierta en un mar en agonía que clama por su reposo. Cuídese |
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